La línea ferroviaria que pertenecería al Ferrocarril Central Norte y cubría el trayecto desde Buenos Aires a Jujuy quedó sin concluirse porque el Congreso de la Nación no votaba los fondos necesarios para su prolongación hasta La Quiaca y también, porque no se concretaba la firma del tratado con el gobierno de Bolivia para ampliar las vías hasta Tupiza. En 1894 la Cámara de Diputados de la Nación acordó incluir en el presupuesto una partida de 750.000 pesos para continuar los trabajos desde la ciudad salteña de Güemes los que comprendían la construcción de la estación ferroviaria en nuestra capital. Su ubicación fue materia de varios estudios encarados por el Ministerio de Obras Públicas a cargo del ingeniero Emilio Civit que se desempeñó durante la presidencia del general Roca.

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SE PRESENTAN CUATRO ESTUDIOS

La idea original determinaba que la construcción de la estación debía efectuarse en terrenos ubicados en el Alto Quintana, un sector de atractiva belleza en el perímetro suburbano, pero el Ministerio técnico dispuso que en razón de que el aporte de 750.000 pesos se efectuaría en anualidades de 50 mil, lo que extendería el plazo de construcción a unos quince años debían prepararse otros proyectos. Las oficinas nacionales comenzaron los estudios y decidieron que se presentaran cuatro alternativas, cada una de las cuales debían contener sus respectivos informes descriptivos y comparativos de costos, procurar la economía y facilidad de las obras, brindar el máximo de comodidad a los pasajeros, permitir el movimiento de cargas y que el edificio resulte un factor de embellecimiento de la ciudad.

UN DETALLE DE MUCHA IMPORTANCIA

Un detalle de fundamental importancia era que debía tenerse en cuenta que la pendiente máxima de la línea férrea que arrancaría desde la ciudad de Güemes era del quince por mil y que ninguno de los proyectos debía exceder esa gradiente. El edificio de la estación debía abarcar una extensión de 500 metros de largo por 100 de ancho y durante su periodo de construcción no se debía interrumpir el servicio de trenes ni perturbar los trabajos de prolongación a Bolivia que debían hacerse por cualquiera de las márgenes del río Grande.

CARACTERÍSTICAS DEL PROYECTO

En el mes de febrero de 1897 la comisión ferroviaria integrada por los ingenieros Miguel Iturbe
y Juan Rauch inició la consideración de los proyectos que se denominaron A,B,C,D, dictaminando que este último merecía su aprobación por tener ventajas excepcionales bajo todo concepto.
Pedían que el Ministerio de Obras Públicas se expidiera a la mayor brevedad para proceder al replanteo y trazado de la estación, necesitando dos meses para realizar los cálculos, presupuestos, planos y perfiles. Las características del proyecto “D” aconsejaban construir la estación cerca de la plaza porque ello facilitaba la expropiación de terrenos que eran del Banco Nacional y del Banco Hipotecario que estaban destinados a depósitos de basuras a lo largo de lo
que se conocía como Avenida Centenario.

LA NACIÓN DISPONE INICIAR LAS OBRAS

El 6 de enero de 1903 el Ministro de Obras Públicas ingeniero Civit llega a la provincia y en una
ceremonia cumplida en Pampa Blanca que era punta de rieles dejó inaugurados los trabajos de
prolongación del Ferrocarril Central Norte a Ledesma y Orán pronunciando un discurso ante la presencia de los gobernadores de Salta y Jujuy y del representante de Tucumán. Al dirigirse al gobernador jujeño don Mariano Valle y al Presidente de la Legislatura don Pedro Bertrés expresó: Cuatro años de labor constante suprimiendo vicios, errores, complacencias y cortando en carne viva han permitido regularizar la administración y explotación de los ferrocarriles de la Nación, obteniéndose, por fin, lo que generalmente se consideraba como vana y ridícula pretensión: que dejasen de pesar como una carga permanente sobre las rentas generales del Estado y que todos sus gastos fuesen cubiertos con las propias entradas de su tráfico. Desde hace tres años, y para no referirme a otro, el ferrocarril que nos acaba de conducir aquí viene transformando sus grandes pérdidas en utilidades apreciables. El ministro concluyó manifestando: Al clavar el primer riel de los 1.174 kilómetros que el Estado empieza a construir en diversas provincias, declaro a nombre del Señor Presidente de la Nación inauguradas las obras de prolongación hacia Ledesma y Orán que hemos de ver aún internándose en el vecino país amigo buscando las riquezas del oriente boliviano.

ESTILO Y CARACTERÍSTICAS DE LA ESTACIÓN

El edificio de la estación, su estilo y características han sido definidas en un trabajo de la Sociedad de Arquitectos en el que se informa lo siguiente: Cuando se determinó proseguir desde la capital de la provincia con el ferrocarril a Orán y La Quiaca en 1901 simultáneamente se edificó la estación Jujuy del Ferrocarril Central Norte, luego llamado Ferrocarril General Belgrano. Como todos los edificios destinados a tal fin en la época se compone de dos partes netamente distintas, la destinada al acceso y sala de pasajeros, oficinas del ferrocarril, boleterías, etc., y la destinada
a cobijar los convoyes del ferrocarril y a los pasajeros que esperan dispuestos a abordarlos.

UNA ARQUITECTURA BORBÓNICA

Al tratarse de una estación de paso y no terminal, ambas partes tienen un fuerte desarrollo longitudinal y paralelo destacándose como peculiar el hecho de encontrarse la calle varios metros por encima del nivel de las vías. El sector destinado a oficinas y pasajeros compuesto por un volumen central compacto de dos plantas, la baja de tres tramos separados por pilastras imitando piedra París, y la alta, a manera de buhardilla cubierta por una mansarda de pizarra y zinc coronadas por una crestería. A los lados del volumen central continúa esta arquitectura borbónica francesa por medio de dos alas de zinc, tramos cada una en que se repite, en pequeño, el orden mencionado, pero aquí la cubierta es en azotea. Los tramos inmediatos al volumen central son los accesos a dos escaleras empinadas que bajan hasta el andén principal, ya cubierto con el tinglado que se yuxtapone al edificio principal.

ALGUNOS ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Teófilo Sánchez de Bustamante, en su libro “Biografías Históricas de Jujuy” relata que la llegada del Ferrocarril Central Norte tuvo lugar durante el gobierno de Jorge Zenarruza (1889-1891) y su primera estación estuvo ubicada en San Pedrito, unas diez cuadras al sur de la Plaza Belgrano. Allí estuvo plantada y desde 1894, año en que se canjeó el tratado con Bolivia para la construcción del ferrocarril internacional había quedado pendiente su terminación. Fue necesario que se resolviera la construcción de los ramales a Bolivia, Ledesma y Orán para que la línea se prolongara hasta la ciudad en el año 1901 y se empezara a construir la estación actual en calle Gorriti en 1903.
Al iniciarse la década de 1930 la estación tuvo un frecuente movimiento de trenes que motivaron que los coches de plaza llamados “mateos” establecieran su parada para atender el movimiento de pasajeros. Al prolongarse la línea férrea y se construía la estación en las inmediaciones de San Pedrito se estableció una parada que permitía el ascenso y descenso de viajeros que debían continuar hasta nuestra ciudad.