El camino es mayormente de ripio, sinuoso, empinado y pintoresco. Si se parte del pequeño poblado de Yala, a poco de andar se detecta la primera laguna: Desaguadero (sin acceso vehicular). Se puede subir hasta el Parque en auto, a caballo –en un recorrido de cinco horas desde la ciudad–, a pie, o en bicicleta, la opción sólo apta para atletas.
La tupida vegetación, casi selvática, y las flores bordean el camino. En las lagunas sorprenden las aves acuáticas: macás, garzas, patos, gallaretas y biguás. En los sectores bajos habitan loros, urracas, pavas de monte; y en los más altos, caranchos, tijeretas, martín pescador y cóndores. También hay gran cantidad de reptiles, y peces; se pueden pescar pejerreyes y truchas, producto de un criadero en Villa María.

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