LA REVOLUCIÓN CRIOLLA EN EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA

En Buenos Aires, la revolución se originó en el seno del Cabildo porteño. En mayo de 1810, ante la abdicación al trono del rey de España hecho prisionero por Napoleón, tomó cuerpo la idea de soberanía popular, es decir la aspiración del pueblo a elegir sus propios gobernantes.
El Cabildo era la institución más democrática que había instalado la Corona española en América, ya que sus miembros eran elegidos por los vecinos de la ciudad. Todas las semanas, sus integrantes se reunían para resolver los problemas locales. Estas reuniones periódicas se llamaban Cabildo cerrado, porque solo participaban los cabildantes. Cuando sucedía algo de relevancia para la comunidad, se convocaba a un Cabildo abierto, al que tenía acceso toda la población de la ciudad.
Entre el 22 y el 25 de mayo de 1810, el cabildo abierto convocado en Buenos Aires para tratar la ausencia del rey español, desplazó al virrey Cisneros de su cargo y resolvió la institución de un gobierno propio, la Primera Junta, formada por autoridades criollas. Con este acto político, el Cabildo porteño puso fin a la denominación española en el Río de la Plata.
Sin embargo para que su decisión tuviera validez, debía contar con el apoyo de los demás cabildos del virreinato. Por eso se enviaron circulares a las ciudades del interior, por las que se invitaba a reconocer a las nuevas autoridades y enviar diputados para sumarse a la Primera Junta.

Revolución de Mayo
Revolución de Mayo

REPERCUSIONES DE LA REVOLUCIÓN DE MAYO EN JUJUY

Antes de 1810, en las ciudades del noroeste ya circulaban ideas revolucionarias debido a la relativa cercanía con Chuquisaca, en el Alto Perú, donde un año antes se había producido un levantamiento, y a la comunicación con la universidad de esa ciudad, en la que había arraigado el principio de soberanía de los pueblos.
El gobierno de Salta decidió apoyar inmediatamente a la Primera Junta. Pero Jujuy, aun compartiendo las ideas retrasó su adhesión ante el rumor de que tropas realistas procedentes del Alto Perú se preparaban para invadir la ciudad.

LA ELECCIÓN DEL DIPUTADO JUJEÑO

Como la Primera Junta de Buenos Aires solicitaba el envío de un diputado, los jujeños empezaron diálogos políticos para unificar opiniones, dentro y fuera de su Cabildo.
Finalmente, el Cabildo abierto reunido el 4 de Septiembre de 1810, eligió a Juan Ignacio Gorriti como su representante ante la Junta de Buenos Aires, a la que se incorporó en Diciembre del mismo año.
Con la anexión de los diputados nombrados por los cabildos de las provincias, la Primera Junta pasó a llamarse Junta Grande

Juan Ignacio Gorriti
Juan Ignacio Gorriti

PRIMEROS INTENTOS SEPARATISTAS DE JUJUY

En 1810 se plantearon muchos interrogantes sobre el futuro de América. Uno de ellos era el de la forma de gobierno a adoptar: la revolución había proclamado la igualdad de los pueblos y los cabildos eran sus voceros. Así, Jujuy reclamaba su derecho a ser autónoma respecto de Salta. Pero no bastaba con la independencia política; también solicitaba su soberanía económica, para que todos los impuestos que recaudaran fueran manejados por su propio Cabildo. Sin embargo, esta propuesta no fue atendida.

 

JUJUY: ESCENARIO DE GUERRA

La Revolución de Mayo se desarrolló en términos políticos, pero la propuesta inmediata de los partidarios del rey español fue la represalia armada. Por eso, el gobierno rioplatense organizó el Ejército Auxiliar del Alto Perú, cuyo objetivo era obtener el apoyo de las provincias del interior a la causa revolucionaria,garantizar el orden y establecer un sólido vínculo de unión con Buenos Aires.

LAS PRIMERAS CAMPAÑAS MILITARES EN JUJUY

En Septiembre de 1810 llegó a la vanguardia del Ejército. El pueblo de Jujuy debió contribuir con  armas, ropa, dinero, víveres y todo lo que pudiera servir para equiparlo y sostenerlo. Jujuy se convirtió en un inmenso campo de combate, que durante 15 años, sufrió constantes invasiones realistas.
Los jujeños fueron los primeros que combatieron en suelo patrio a favor de la Revolución de Mayo y se iniciaron con dos victorias en la Puna: la de Cangrejos en Septiembre de 1810 y la de Yavi en Octubre del mismo año.
Después de estos triunfos, el Ejército patriota siguió avanzando hacia el norte. Antes de llegar a Tupiza, en el Alto Perú, logró una gran victoria sobre el ejército realista en Suipacha (al norte de Yavi).
De allí continuó su avanzada hasta Potosí y finalmente fue derrotado en la batalla de Huaqui en 1811.

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Batalla de Suipacha

BELGRANO Y LA BANDERA

Como consecuencia de la derrota de Huaqui, las tropas patriotas retrocedieron y, huyendo de los realistas, se refugiaron en Jujuy. Frente a esta  situación crítica, el gobierno de Buenos Aires envió a Jujuy al general Manuel Belgrano, para que reorganizara el Ejército del Norte.
Para levantar el estado de ánimo de la tropa y de los jujeños en general, Belgrano reunió al ejército y al pueblo en la plaza de Jujuy el 25 de Mayo de 1812; allí les presentó la bandera celeste y blanca que había creado, que fue bendecida por el canónigo Gorriti y fue jurada por los soldados.

General Belgrano
General Belgrano

LOS ÉXODOS JUJEÑOS

Ante el avance de los realistas desde el Alto Perú hacia Jujuy, el gobierno de Buenos Aires ordenó a Belgrano emprender la retirada, pero de manera tal que privara al invasor de cualquier recurso en el terreno abandonado. Para ello debía llevarse las armas y las mercaderías, quemar las cosechas y destruir todo lo que le pudiera servir al enemigo. El 23 de Agosto de 1812, el pueblo jujeño inició la gran retirada hacia Tucumán, conocida como el “EXODO JUJEÑO”.
Desde Tucumán, en 1812, jujeños, salteños y tucumanos, vencieron a los realistas en la batalla de Ciudadela.  En 1813, Belgrano logró liberar en la ciudad de Salta de la ocupación realista. Estos triunfos tuvieron un impacto político muy grande, tanto en Buenos Aires como en el norte, que sirvió de motivación para continuar con el proceso revolucionario.
A lo largo de las guerras por la independencia, Jujuy fue ocupada por los realistas en varias oportunidades; y en cada una de esas ocasiones se produjeron nuevos éxodos del pueblo jujeño, que debió abandonar sus hogares y sus pertenencias.

El Ëxodo Jujeño
El Ëxodo Jujeño

LA SOCIEDAD JUJEÑA Y LAS GUERRAS DE INDEPENDENCIA

Al convertirse Jujuy en un “gran campo de batallas” sufrió muchas invasiones realistas, y todos lo hombres debieron tomar armas para defender sus tierras.  Los jujeños debieron optar por uno u otro bando. La mayoría opto por la Revolución, aunque algunas familias se pusieron bajo las órdenes realistas.
Los sectores populares, organizados en zonas rurales en tropillas de gauchos, adquirieron un nuevo protagonismo y tuvieron un papel fundamental en defensa de la causa patriota.

Batalla de Ayacucho
Batalla de Ayacucho

SAN MARTÍN Y SU PLAN CONTINENTAL

Después de las victorias obtenidas, Belgrano continuó avanzando hacia Potosí. El Ejército patriota fue derrotado en Vilcapugio y en Ayohuma, en 1813, desde donde reemprendió su regreso a Jujuy.  Estos fracasos dejaron los territorios del Alto Perú a merced de los realistas. Los restos del Ejército retrocedieron hasta Salta donde en Enero de 1814, Manuel Belgrano se reunió con el genera l José de San Martín. En la Posta de Yatasto le entregó el mando del Ejército del Norte.
En su estadía en el norte, San Martín se convenció de que “por el norte la patria no haría camino”, sino que la ruta estaba marcada a través de los Andes. Su plan fue liberar  Chile y desde allí unir fuerzas para atacar el poder español en el Perú.
El plan de San Martín contemplaba la necesidad de frenar a los ejércitos realistas en el norte, lo que se logró gracias a las milicias de gauchos jujeños y salteños, comandados por el general Martín Miguel de Güemes en Salta, y el coronel Manuel Eduardo Arias, en Jujuy.

General José de San Martín
General José de San Martín

LA GUERRA GAUCHA

Cuando San Martín se dirigió a Mendoza para organizar el cruce de los Andes, delegó el mando del Ejército del Norte al general José Rondeau, quien inició una nueva expedición al Alto Perú (1815). Esta finalizó con la derrota de Zipe-Zipe.
Después de fracasar tres veces en el intento de conquistar el Alto Perú, se adoptó en el norte la estrategia de la guerra defensiva, utilizando los recursos del lugar y dotando a las autoridades locales de amplios poderes. Así adquirió importancia la figura de Güemes, que en 1815 fue nombrado gobernador de Salta.
Desde entonces, los gauchos prestaron un apoyo fundamental a la causa patriota en el norte e iniciaron una “guerra de guerrillas” que dirigida por el coronel jujeño Manuel Arias, tuvo como escenario la Quebrada de Humahuaca y los valles subtropicales.

LOS GAUCHOS

Las características del hombre del norte argentino, de conocer todas las sendas de valles y quebradas inaccesibles, y la falta de recursos para armar y equipar las tropas, necesarias para impulsar el triunfo de la revolución, permitieron la aparición de una fuerza irregular: las milicias de los gauchos. Estos tuvieron un papel preponderante en las campañas de la independencia.
Los gauchos estaban unidos por un sólido sentimiento de amor a su suelo y a la libertad. Acostumbrados a la vida del campo, eran conocedores de su territorio palmo a palmo. Sumadas a las armas de que fueron provistos, esas cualidades le aseguraron una marcada superioridad sobre los soldados realistas, que debían permanecer encerrados en las ciudades o en los campamentos para evitar ser destruidos por las milicias gauchas.

Los Gauchos
Los Gauchos

LA GUERRA DE RECURSOS

La guerra gaucha utilizó medios pocos convencionales: abandonar el caserío para que el invasor lo encontrara desmantelado, retirar los ganados, envenenar las aguas, incendiar las cosechas, cortar las comunicaciones, asaltar a las tropas enemigas con armas improvisadas, espiar, etc.
Bien montados, los gauchos hicieron de sus caballos su principal arma de guerra, con pobrísimos aperos, o simplemente a pelos, causaban pánico y muerte en las filas enemigas.

MUJERES DE LA GUERRA

La guerra gaucha presentó la curiosidad de que entre sus filas, también combatieron mujeres, entre otras, la teniente coronel Juana de Azurduy (esposa del caudillo Manuel Asencio Padilla) y Andrea Zenarrusa perteneciente a una tradicional familia jujeña). Además de ellas, muchas otras mujeres combatieron como milicianas y contribuyeron a la causa de la independencia, con el mismo valor y habilidades que los varones.

Juana Azurduy
Juana Azurduy

ECONOMÍA DE GUERRA

A poco de iniciadas las guerras de la independencia, Jujuy empezó a sufrir las consecuencias económicas. El hecho de tener los ejércitos asentados en la provincia, comprometió los bienes de los jujeños. En efecto, la misión militar se llevo adelante aun a costa de la ruina de las fortunas locales. Los vecinos hacían donaciones, llamadas “empréstitos”, para solventar la causa de la independencia.

IMPACTO DE LAS GUERRAS EN EL COMERCIO

Las guerras de la independencia afectaron la economía regional, debido a la clausura de la ruta del Norte, que unía Jujuy con los mercados de Potosí y el Alto Perú. Su tráfico era el motor de las actividades económicas regionales.
El más perjudicado fue el mercado del ganado, ya que se prohibieron las ventas a las regiones que estaban en poder del enemigo. Por otro lado, los hacendados tenían la obligación de entregar al ejército parte de sus animales, en calidad de “contribución de guerra”.

LOS ARTESANOS

Los conflictos bélicos fueron un factor de expulsión de la población. Sin embargo ocurrió lo contrario con los artesanos. Algunos se trasladaron junto a las tropas del ejército, para trabajar en la confección y reparación de lanzas, sables, herraduras y piezas de fusil.
Los artesanos de Jujuy, en especial los armeros, herreros y fundidores, fueron muy solicitados en tiempos de guerra.
Por otra parte un nutrido contingente de sastres y costureras se encargaban de fabricar uniformes para la milicia. Los sastres confeccionaban ropa para los oficiales y las costureras a los soldados.

JUJUY EN TIEMPOS DEL CONGRESO DE TUCUMÁN

En 1815, la vuelta de Fernando VII al trono de España, y la llegada de una expedición militar española a América, dificultaban la obtención de la  tan deseada independencia. A esta situación se sumaba la derrota de las fuerzas patriotas en el Alto Perú, y todo hacía peligrar la suerte de la Revolución.
En 1816 se reunió en Tucumán un Congreso General Constituyente, que debía organizar políticamente el país. Entonces el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio de Posadas, había pedido a todos los cabildos de las provincias que eligieran un representante para concurrir al Congreso.
En Jujuy, el Cabildo convocó a los vecinos a la elección de su delegado. El recuento de los votos favoreció al doctor Teodoro Sánchez de Bustamante.
El 9 de Julio de 1816, el Congreso reunido en Tucumán declaró independientes de España a las Provincias Unidas del Río de la Plata. Nació entonces un país nuevo, con la voluntad de “investirse de lato carácter de una nación libre e independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli.

Teodoro Sánchez de Bustamante
Teodoro Sánchez de Bustamante

CONFLICTOS CON SALTA

En 1814, se habían organizado nuevas provincias. La intendencia de Salta se separó en dos: la provincia de Salta (que comprendía los territorios Salta, Jujuy y Tarija) y la provincia de Tucumán (Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca). Esto causó irritación en Jujuy, que anhelaba su autonomía.
En 1815, al ser elegido Güemes gobernador de Salta, el Cabildo de Jujuy, que no había sido consultado, desconoció su autoridad. La idea de autonomía, anunciada por Gorriti en 1810, seguía siendo la meta jujeña.
Por estas razones, la declaración de independencia tuvo poca repercusión en Jujuy. La población estaba muy ocupada entre los conflictos con Güemes y el avance de las tropas realistas, próximas a invadir la ciudad y provocar un nuevo éxodo.

Martín Miguel de Güemes
Martín Miguel de Güemes

TERCERA INVASIÓN REALISTA A JUJUY

Luego de la derrota de la Tercera Campaña al Alto Perú, la defensa de la frontera norte  quedo en manos de los jujeños y salteños. Estos, en 1817, tuvieron que hacer frente a la tercera invasión realista, que fue una de las mas importante. El propósito de esta nueva expedición, organizada desde España a las órdenes del general José de la Serna, era avasallar a las Provincias Unidas del Río de la Plata, con un ejército de casi 6.000 hombres. Estos marcharían desde el Perú y se unirían a otro ejército que venía de Chile para avanzar sobre Buenos Aires.
Pero en Mendoza ya estaba San Martin ajustando los detalles de su plan continental. En Salta y Jujuy, las milicias gauchas frenaron el avance del ejército realista durante unos meses. Esta fue una de las hazañas más notables de las guerras de la independencia, que honra al pueblo jujeño.

José de la Serna
José de la Serna

EL REGRESO DE LOS ÉXODOS

Ante el avance de ejército español,  los pobladores de Jujuy nuevamente abandonaron el terruño, en un éxodo que duró cuatro meses.
El regreso les mostró el aspecto ruinoso en el que había quedado la ciudad, casi una ciudad fantasma, con sus edificios destruidos y trincheras cavadas en las calles. Las tropas enemigas habían usado las iglesias como cuarteles y los oficiales se habían alojado en casas de familia.
En la campaña la situación no era la mejor: los campos talados, los cultivos abandonados y los pocos animales que quedaban, vagando por cerros y quebradas.
Si bien en Agosto de 1813, Jujuy había sufrido las consecuencias dolorosas del éxodo, en 1817, el aspecto que presentaba la ciudad después de esta ocupación realista era incluso peor y más desconsolador para sus habitantes.

EL “DÍA GRANDE DE JUJUY”

En 1817, después de la retirada del ejército del general de la Serna derrotado en Salta, la guerra gaucha continuó en la Quebrada. Allí, se  puso freno al avance de las tropas realistas y la región se convirtió en centro de la resistencia.
Aunque hubo, luego nuevas invasiones a las tierras del norte, desde Buenos Aires no volvieron a mandar fuerzas a Jujuy. Tampoco las demás provincias contribuyeron a sostener la causa de la independencia, que fue abandonada a los esfuerzos de los patriotas de Salta y Jujuy.
Abandonados a su suerte, los jujeños debatieron con milicias, hombres, mujeres y niños contra las fuerzas veteranas del ejército español, a las que pudieron contener en el paraje de León, el 27  de Abril de 1821, fecha que se recuerda como el “Día Grande de Jujuy”, porque la valentía de su pueblo pudo evitar una nueva invasión, saqueo y pillaje a la ciudad.

León
León

FIN DE LAS GUERRAS DE LA INDEPENDENCIA

En 1822, la ultima invasión realista de las guerras de la independencia, estuvo dirigida por el más tenaz enemigo que tuvo Jujuy, el general Olañeta. Desde Octubre hasta Diciembre, los jefes gauchos jujeños, como Arenas y Álvarez Prado, hostilizaron a los realistas, que eran más numerosos y estaban mejor armados.
Olañeta, fue llamado desde Perú, para ayudar a las tropas españolas, que se enfrentaban con los ejércitos americanos de Bolívar y San Martín; abandonó Jujuy y se fue al Alto Perú.
En 1824, en el Perú, con la batalla de Ayacucho, se puso fin a las guerras de la independencia de América del Sur.

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